¿Enamoramiento o verdadero amor? Escrito por María del Pilar Castillo, SuperDover
Cuando dos personas comienzan una relación, la primera etapa suele ser el enamoramiento. Este estado nos sumerge en un mundo casi irreal, marcado por una sensación especial y diferente. En él, sentimos mariposas en el estómago y una constante sensación de nerviosismo. La mera presencia de la otra persona nos llena de felicidad, haciendo que el tiempo vuele a su lado y se ralentice en su ausencia.
Falsas expectativas en el enamoramiento
En el enamoramiento, tendemos a minimizar los defectos del ser amado y a magnificar sus cualidades, creando expectativas irreales. Nos engañamos a nosotros mismos, viviendo en un mundo de ilusiones y falsas expectativas de felicidad (Sternberg, 1989). Cuando estas expectativas no se cumplen, surge la decepción, lo que puede llevar al fin de la relación.
A menudo, el cariño existe, pero falta una verdadera aceptación y un conocimiento sincero de la pareja. Aunque mostramos lo mejor de nosotros mismos al enamorar, ocultamos inconscientemente aspectos fundamentales de nuestra personalidad. Esto genera dudas e incertidumbres más que una comprensión profunda de la otra persona (Sternberg).
¿Y se puede perder la razón?
¿Y qué pasa con la razón durante el enamoramiento? A menudo, ignoramos aspectos importantes como diferencias de edad, situaciones personales complicadas o diferencias de estilo de vida (Estapé, 2021).
Cuando el enamoramiento desaparece, podemos darnos cuenta de que no existe amor suficiente para sostener una relación duradera. Lo que prevalece es el deseo y la atracción, insuficientes para una relación sólida.
María del Pilar Castillo, SuperDover
¿Qué pasa con el cerebro?
La serotonina se encarga de brindar la sensación de equilibrio, bienestar, felicidad y descanso (sueño). La dopamina, en cambio, está vinculada con el placer y el gozo y depende del escalón de deseo que se tenga por la persona para su producción.
Al producirse el enamoramiento, este sistema crece y logra gobernar nuestro comportamiento, sintiendo más placer, aumentando el deseo sexual, y disminuyendo las horas de sueño; estamos más activos y deseamos fervientemente ver a la otra persona de la cual estamos enamorados. Esto podemos compararlo con la adicción a las drogas, puesto que, en las drogas, como en el enamoramiento, también se distorsiona la realidad.
Entonces, ¿Qué hay que tener en cuenta con el enamoramiento?
Hay que permitirse ir despacio, disfrutar de los detalles y momentos, reflexionando lo que está pasando en mi interior, evaluar mis ideales, lo que busco en esta relación, preguntarme si esta persona realmente encaja en el ideal de la pareja que deseo tener a mi lado y de quien esperaba en mi vida; si es la persona con la que puedo compartir mis valores, ya que podemos perder la oportunidad de otro ser con quien se pueda tener una relación más real, con menos emociones que distorsionen la realidad y más madurez para tomar decisiones acertadas.
María del Pilar Castillo, SuperDover
Si el grado de enamoramiento es bastante grande, también tus expectativas lo serán. Hay que soñar, disfrutar, y flotar, pero con un pie en la tierra, permitiendo construir un amor más real, con una verdadera intimidad, apoyo mutuo, cariño, apego, seguridad emocional, complicidad, comunicación verbal y no verbal; es necesario que podamos encontrar en esta etapa, una pasión no solo sexual, sino afectiva (deseo de contacto, de sentir física y emocionalmente a la otra persona, la emoción de saber que le vas a ver, a oír y sentir a cerca), y que finalmente, podamos hallar un compromiso, es decir, la decisión de amar y mantener ese amor. (R. Sternberg).
En pocas palabras, enamorarse no está mal, pues es el principio de una relación que puede ser duradera. Lo que será necesario cuidar es que esta se vaya construyendo con un amor real, y sea una relación madura cuyas etapas aporten al conocimiento total de la pareja, permitiendo decidir si es conveniente no seguir dentro de esta relación.
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Referencias
Estapé, R. M. (2021). Encuentra Tu Persona Vitamina. Madrid: ESPASA.
Sternberg, R. J. (1989). El Triangulo del Amor. Argentina: Paidós S.A. f

María del Pilar Castillo
Psicóloga SuperDover
Especilista en Terapia de Pareja